Agiriak
Iritzi Artikulua
2014/05/02
Pan para hoy, hambre para mañana - Pedro Elosegi
Estamos transformando la cultura en espectáculo. Estamos convirtiendo al pueblo es espectador. Estamos desarrollando una forma de cultura destinada casi exclusivamente a la explotación industrial a través del negocio del turismo. Ello es particularmente preocupante en materia de patrimonio arquitectónico, en el caso de monumentos y obras de arte.
El peligro del desarrollismo turístico en la cultura es que produce una uniformidad de criterios y valores transmitidos en función de su mayor o menor valor de explotación. Esto deja poco espacio al análisis, a la reflexión crítica, base de la riqueza de valores contenidos en el hecho cultural.
De alguna forma se uniformiza el mensaje del hecho cultural y no solamente a nivel conceptual sino también en cuanto a contenidos. El desarrollo que la industria del turismo hace en la cultura, provoca que el hecho cultural, como materia prima de su negocio, se nos presente como algo que se debe ver o escuchar y además, se nos insinúa cómo verlo o escucharlo e incluso cuál es la reacción que se espera de nosotros ante ese hecho cultural. Las estrategias de comunicación y publicidad cierran el círculo perfecto de este procedimiento.
De esta manera en el trabajo que se desarrolla en torno a la cultura, en excesivo número de ocasiones, han pasado a tener preeminencia los criterios de explotación turística frente a los propios criterios culturales. Ello no de manera absoluta, ya que en ocasiones ambos criterios pueden ser coincidentes, pero en caso contrario y en demasiadas ocasiones la explotación domina frente a la creación o la conservación.
Las políticas culturales, fijando su objetivo en la difusión a la búsqueda de rendimiento económico a corto plazo, han dejado supuestamente la formación cultural, en más que en demasiadas ocasiones, en manos de las políticas de educación.
Y así nos va. No tenemos nada más que dar un repaso a la recién aprobada Lomce, que hará pasar a la historia al Sr. Wert por méritos diferentes a los deseables por el propio ministro. No tenemos nada más que ver el tratamiento que a la música se da en esa ley. O mejor dicho no se da.
Buscamos grandes iconos, grandes artistas, rutilantes cantantes, magos del saxo o de la trompeta, restauradísimas catedrales, relucientes explotaciones salineras… No se busca conseguir, conservar, desarrollar, renovar, revalorizar en definitiva el hecho y el patrimonio cultural, sino y casi exclusivamente, su venta como mercancía turística.
No podemos decir que ello sea en sí mismo perverso, al fin y al cabo la rentabilización de los recursos de todo tipo y la necesaria búsqueda de ingresos también deben formar parte de los criterios políticos de las instituciones. El peligro deviene cuando ello es el principal y primer objetivo que, en definitiva, no lleva más allá del manido dicho de “pan para hoy y hambre para mañana”.
Gure Egileak
-
Grupo Juntero EAJ-PNV
-
Ramiro González
-
Pedro Elosegi

HARREMANETARAKO
WWW.EAJ-PNV.EUS























